Un poco de historia. Tras la muerte de Mao en 1976, China era un país agrícola pobre, con una economía planificada y frecuentes hambrunas. Podría haberse convertido fácilmente en una segunda Cuba si Deng Xiaoping no hubiera tenido la visión de entender que solo un desarrollo económico dinámico podía evitar nuevas hambrunas y, sobre todo, asegurar el poder del Partido.
Dos fotos tomadas con 48 años de diferencia muestran lo que fue y lo que llegó a ser posible gracias a las reformas.


En diciembre de 1978, el Comité Central inició de forma gradual el abandono de la economía colectiva y puso en marcha una reforma agraria. Este cambio no encajaba realmente con la ideología comunista, pero demostró claramente el pragmatismo de Deng Xiaoping. Él acuñó la famosa frase:
“No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones.”
Es decir, no importa la ideología, sino el resultado.
Shenzhen
Como parte de las reformas, en 1979 se crearon cuatro Zonas Económicas Especiales (ZEE) como áreas de prueba. Shenzhen fue una de ellas. Con ventajas fiscales, facilidades para la inversión extranjera y mano de obra extremadamente barata, se sentaron las bases para su transformación de un pueblo pesquero en una ciudad de 17 millones de habitantes. Hoy, Shenzhen es el “Silicon Valley” de China, sede de grandes empresas tecnológicas como Huawei, Tencent, ZTE y DJI, y alberga uno de los mayores puertos de contenedores del mundo (28,77 millones de TEU).
Para comparar: Hamburgo mueve unos 7,7 millones de TEU y Valencia unos 5,1 millones (el mayor puerto de España).

Hacia lo más alto
Cinco de los diez rascacielos más altos del mundo están en China. El Ping An International Finance Center (平安金融中心) ocupa el quinto lugar con 599,1 metros de altura.

¿Cuánto ganan los chinos?
En las grandes ciudades chinas da la impresión de que la gente gana mucho dinero. Caminando por un aparcamiento en el centro, uno podría pensar que está en Europa.
Aquí aparcan los “ganadores” del boom económico, y no son pocos. China tiene la segunda mayor cantidad de millonarios del mundo. Quien vive en una gran ciudad y tiene un buen trabajo puede llevar una vida bastante cómoda. Encontramos un cartel de un headhunter en Chengdu (21 millones de habitantes) donde se indican salarios orientativos:
los trabajos sencillos, como cajeros o camareros, ganan unos 360–480 € al mes, mientras que los empleos mejor pagados (por ejemplo, fisioterapeutas) rondan los 960–2.400 € mensuales. Los recién graduados que empiezan su primer trabajo suelen situarse entre 800–1.200 € al mes.


Para nosotros, China parece un país barato para viajar (hoteles unos 40 €/noche, café 2–3 €, comida al mediodía 3 €, tren rápido de 2 horas por 7 €). Pero si se tienen en cuenta los ingresos de la mayoría de la población, muchos productos cotidianos resultan caros, casi de lujo o incluso inalcanzables.